¿Lo mantengo o lo cambio? Personas migrantes con nombres poco comunes nos cuentan sus dilemas

−Buenos días, le llamo de una empresa de telefonía. ¿Me podría facilitar un nombre para dirigirme a usted?

−Me llamo Karessa.

−Encantada, Carlota.

Carlota, Elisa, Teresa, Melisa o Vanesa son algunos de los nombres que entienden las personas que conocen a Karessa Malaya Ramos Aguiñot, antes de que repita: “Karessa, con K”. Sus padres, activistas comunistas durante la dictadura de Ferdinand Marcos en Filipinas, la bautizaron usando las siglas K. M., de Karl Marx. Nacida en plena transición democrática filipina, su nombre significa “caricia de libertad”.

[Publicado completo en El País]

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